La alergia, una patología en aumento

Las previsiones indican que esta primavera será intensa y complicada para los pacientes que padecen alergia al polen. Ello es debido a las abundantes lluvias de este invierno, que hacen esperar altas concentraciones de gramíneas (principales responsables de esta afección). No obstante, la calidad de vida de estos pacientes empeora año tras año, como consecuencia, principalmente, de la contaminación atmosférica, del empeoramiento observado en los últimos años en la sintomatología de esta patología, que en muchos pacinetes empieza a ser multiestacional, y de la escasez de especialistas que se registra en España (unos 450 alergólogos para una población estimada entre 6 y 8 millones de personas afectadas).

Carlos B. Rodríguez

En 1819, John Bostok, médico inglés, comunicó a la Royal Medical Society la existencia de una afección de ojos y nariz que únicamente aparecía durante el verano. Bostok estaba realizando una descripción clínica de su propio caso, y sólo se encontraron 28 pacientes en toda Inglaterra que presentaran sus mismos síntomas. Dado que se pensó que el heno era su causa, y la fiebre su consecuencia, el proceso fue denominado, erróneamente, “fiebre del heno”. El término ha llegado hasta nuestros días, a pesar de que en 1873, un colega de Bostok, el investigador Charles Harrison Blackley, publicó que la causa de la enfermedad no era el heno, sino el polen presente en la atmósfera, que penetra en el organismo a través de las mucosas expuestas al aire: ojos, nariz y boca.
La que empezó siendo considerada como una afección ‘rara’ por su escasa prevalencia ha resultado ser el trastorno inmunológico más frecuente en el ser humano. Alrededor de un 20 por ciento de la población presenta test cutáneos positivos a los pólenes. La mitad de ellos presenta además síntomas clínicos y aproximadamente un 5% recibe tratamiento por ello.
 
En los últimos 20 ó 30 años, el número de alérgicos al polen se ha incrementado notablemente. Los estudios epidemiológicos lo achacan a la contaminación atmosférica, que produce una inflamación de la mucosa nasal, facilitando la absorción de los antígenos polínicos. Además, se ha demostrado que las partículas procedentes de la combustión del diesel (un 50% de los vehículos en activo en España son diesel, que contaminan 150 veces más que los de gasolina) presentan un efecto adyuvante para la producción de Inmunoglobulina E (IgE) específica contra los pólenes. Ésto podría explicar por qué en el medio urbano la frecuencia de la polinosis es el doble que en el medio rural, a pesar de que la exposición es mucho mayor en este último.
En España, donde entre 6 y 8 millones de personas (entre el 15 y el 20% de la población) son alérgicas al polen, un estudio realizado por el Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) en 13 ciudades (La Coruña, Santander, Bilbao, Vitoria, Burgos, Logroño, Zaragoza, Barcelona, Salamanca, Madrid, Toledo, Ciudad Real y Sevilla) llegó a la conclusión de que lo peor para la afección de un alérgico es vivir en una ciudad de la España interior. En el norte de la Península, sólo el 45 por ciento de la población es alérgica a más de un tipo de polen, mientras que en el interior lo son aproximadamente un 90 por ciento de los habitantes. Además, este estudio, el primero multicéntrico sobre prevalencia de pólenes en España, concluye que el tipo de polen que más afecta a los españoles son las gramíneas, con un 77% de los pacientes. Le siguen, por orden de importancia, el polen de olivo (43%), la quenopodiácea (27%), el plátano de sombra (22%), las cupresáceas (13%) y la parietaria (11%).
Se agravan los síntomas
Paralelamente al incremento en el número de pacientes alérgicos al polen, en las consultas de alergología se ha constatado que los síntomas que experimentan los pacientes (picor de ojos, enrojecimiento, lagrimeo, estornudos, congestión y picor de la nariz) son más duraderos. Antes, los pacientes presentaban síntomas de polinosis durante dos y tres semanas. En los últimos años, sin embargo, muchos son multiestacionales, es decir, manifiestan sus síntomas durante varios meses al año. Ello se debe, según los especialistas, no sólo al aumento de la contaminación atmosférica o la presencia de alguna plantación, sino a que los pacientes no sólo son sensibles a un tipo de polen, sino a 5 ó 7 distintos, lo que alarga el periodo de polinosis más allá de una estación al año, empeora la calidad de vida del paciente y dificulta la aplicación del tratamiento farmacológico o profiláctico.
La enfermedad polínica más frecuente es la rinoconjuntivitis alérgica, que se presenta asociada a molestias significativas de los ojos. Se puede presentar en cualquier etapa de la vida, aunque se hace más evidente a partir de los 5 ó 6 años de edad. En general, se calcula que afecta aproximadamente una cuarta parte de la población general, y es, en sí, el padecimiento nasal más frecuente. Si bien no es peligroso por sí mismo, puede ser incapacitante o disminuir la calidad de vida de forma significativa, en función de la intensidad con que se presente. La gran mayoría de los afectados la sufre por periodos bien definidos del año, y son menos los que la padecen de forma continua.
En segundo lugar se sitúa el asma bronquial, que afecta al 35% de la población alérgica al polen en España. Estas dos manifestaciones de la alergia, sin embargo, se encuentran muy unidas. El estudio ARIA, documento de consenso que engloba más de 3.000 trabajos de investigación sobre rinitis alérgica y está avalado por 55 organismos científicos de todo el mundo, entre ellos la Seaic, así lo asegura. Según los expertos de esta sociedad, aproximadamente la mitad de los riníticos que no han sido diagnosticados de asma, durante alguna época del año presentan alteraciones en el aparato respiratorio propias de esa patología. Además, entre el 90 y el 95% de los asmáticos más agudos acaban padeciendo también rinitis, y el 38% de los riníticos tienen grandes posibilidades de sufrir la enfermedad bronquial.
Además de ocupar los primeros puestos entre las enfermedades polínicas más frecuentes, el asma y la rinitis alérgica ocupan, respectivamente, el segundo y cuarto puesto en la clasificación de causas más frecuentes de ingreso en los servicios de Urgencias por patologías alérgicas. El tercer lugar lo ocupa la urticaria, y encabeza la lista el shock anafiláctico. Ésta es considerada la situación más crítica, ya que se trata de una reacción alégica propiciada por cualquier sustancia o alergenos que puede comprometer a varios órganos del cuerpo, lo que provoca una reducción del torrente sanguíneo del organismo y una disminución del nivel de presión arterial.
Alergia a alimentos
Se calcula que, en España, uno de cada cinco alérgicos al polen (1,2 millones de personas) corre peligro de sufrir ataques de anafilaxia como reacción a unas proteínas, las transportadoras de lípidos (LTP), presentes en diversos alimentos, cuya sensibilización suele ser también muy frecuente en los alérgicos a polen españoles e italianos, según resaltaron los expertos reunidos en el Simposio Internacional de Aerobiología yPolinosis que se celebró en Zaragoza el pasado mes de octubre.
Las proteínas LTPs están presentes en pólenes como artemisia y olivo en vegetales, sobre todo rosáceas, una familia de frutas en la que se incluye la manzana, la pera, el melocotón, el albaricoque, la cereza, la ciruela, la fresa y la almendra. Además, existen otros alimentos con los cuales el polen comparte proteínas alergénicas, si bien las reacciones alérgicas que provocan no suelen ser graves. Es el caso las denominadas profilinas, presentes en pólenes de plantas y árboles muy comunes en la geografía española, como gramíneas, el olivo o el plátano de sombre, frecuente en las ciudades.
En general, según el estudio epidemiológico multicéntrico Alergológica, el 3,6% de los pacientes que acuden al alergólogo presenta alergia a alimentos. Las frutas están implicadas en el 30% de los casos, lo que las convierte en la más frecuente en la población por encima de los cinco años. Más concretamente, son las rosáceas las que más casos de alergia producen en los españoles adultos, suponiendo el 1,96% de los pacientes. Aparece con mayor frecuente en pacientes alérgicos al polen, si bien entre un 15 y un 21% de los alérgicos a rosáceas no presenta una polinosis asociada.
Son los casos de sensibilización por medicamentos, y principalmente los alimentos y los himenópteros —avispas y abejas— los que producen con mayor frecuencia el shock anafiláctico. No obstante, los casos de asma alérgico por polinosis siguen siendo los responsables del grueso de las visitas por reacciones alérgicas en primavera y verano, y aunque los pacientes saben, cada vez más, cómo reaccionar ante su enfermedad, muchos alérgicos siguen sin acudir a la consulta del especialista.
Junto al conocimiento de los tratamientos y el autocontrol de la enfermedad, un diagnóstico correcto evita el ingreso de los pacientes alérgicos en los servicios de Urgencia.No obstante, mientras el número de pacientes se incrementa cada año, las listas de espera se multiplican como consecuencia de la casi ausencia de este especialidad (no sólo en hospitales, sino también en centros de especialidades) y de la escasez de alergólogos. España sólo cuenta con 450 y muy desigualmente repartidos en la Sanidad pública (por ejemplo, no hay ninguno en las Islas Baleares ni en Huesca) para atender a la población afectada. Esta realidad limita la tasa de especialistas por habitantes a uno por cada 150.000 habitantes, un tercio de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (un alergólogo por cada 50.000 personas).
Parte alergológico para 2004
Debido a las abundantes lluvias entre los meses de octubre y enero, las previsiones no son muy halagüeñas para los pacientes españoles afectados por polinosis. En especial, se esperan altas concentraciones de gramíneas que pueden rondar los 7.000 granos por metro cúbico de aire, sobre todo entre los meses de mayo y junio, que es cuando se produce la floración de estos pólenes. Estos índices apuntan a una temporada “intensa y complicada”, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, ya que, en términos alergológicos, así se denomina a aquellas primaveras con concentraciones superiores a 5.500 granos por metro cúbico, por lo que cabe esperar un incremento en el número de ingresos hospitalarios por asma bronquial y un aumento en las ventas de antihistamínicos durante esta primavera. Debido a ello, los alergólogos aconsejan a todos los pacientes que acudan al especialista y comiencen un tratamiento para evitar un empeoramiento de los síntomas. ]


Descargar documento PDF (6 MB) - Rev Esp Econ Salud Ene-Feb 2004; 3(1)

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