En los últimos
20 ó 30 años, el número de alérgicos
al polen se ha incrementado notablemente. Los estudios epidemiológicos
lo achacan a la contaminación atmosférica, que produce
una inflamación de la mucosa nasal, facilitando la absorción
de los antígenos polínicos. Además, se ha demostrado
que las partículas procedentes de la combustión del
diesel (un 50% de los vehículos en activo en España
son diesel, que contaminan 150 veces más que los de gasolina)
presentan un efecto adyuvante para la producción de Inmunoglobulina
E (IgE) específica contra los pólenes. Ésto
podría explicar por qué en el medio urbano la frecuencia
de la polinosis es el doble que en el medio rural, a pesar de que
la exposición es mucho mayor en este último.
En España, donde entre 6 y 8 millones de personas (entre
el 15 y el 20% de la población) son alérgicas al polen,
un estudio realizado por el Comité de Aerobiología
de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología
Clínica (Seaic) en 13 ciudades (La Coruña, Santander,
Bilbao, Vitoria, Burgos, Logroño, Zaragoza, Barcelona, Salamanca,
Madrid, Toledo, Ciudad Real y Sevilla) llegó a la conclusión
de que lo peor para la afección de un alérgico es
vivir en una ciudad de la España interior. En el norte de
la Península, sólo el 45 por ciento de la población
es alérgica a más de un tipo de polen, mientras que
en el interior lo son aproximadamente un 90 por ciento de los habitantes.
Además, este estudio, el primero multicéntrico sobre
prevalencia de pólenes en España, concluye que el
tipo de polen que más afecta a los españoles son las
gramíneas, con un 77% de los pacientes. Le siguen, por orden
de importancia, el polen de olivo (43%), la quenopodiácea
(27%), el plátano de sombra (22%), las cupresáceas
(13%) y la parietaria (11%).
Se agravan los síntomas
Paralelamente al incremento en el número de pacientes alérgicos
al polen, en las consultas de alergología se ha constatado
que los síntomas que experimentan los pacientes (picor de
ojos, enrojecimiento, lagrimeo, estornudos, congestión y
picor de la nariz) son más duraderos. Antes, los pacientes
presentaban síntomas de polinosis durante dos y tres semanas.
En los últimos años, sin embargo, muchos son multiestacionales,
es decir, manifiestan sus síntomas durante varios meses al
año. Ello se debe, según los especialistas, no sólo
al aumento de la contaminación atmosférica o la presencia
de alguna plantación, sino a que los pacientes no sólo
son sensibles a un tipo de polen, sino a 5 ó 7 distintos,
lo que alarga el periodo de polinosis más allá de
una estación al año, empeora la calidad de vida del
paciente y dificulta la aplicación del tratamiento farmacológico
o profiláctico.
La enfermedad polínica más frecuente es la rinoconjuntivitis
alérgica, que se presenta asociada a molestias significativas
de los ojos. Se puede presentar en cualquier etapa de la vida, aunque
se hace más evidente a partir de los 5 ó 6 años
de edad. En general, se calcula que afecta aproximadamente una cuarta
parte de la población general, y es, en sí, el padecimiento
nasal más frecuente. Si bien no es peligroso por sí
mismo, puede ser incapacitante o disminuir la calidad de vida de
forma significativa, en función de la intensidad con que
se presente. La gran mayoría de los afectados la sufre por
periodos bien definidos del año, y son menos los que la padecen
de forma continua.
En segundo lugar se sitúa el asma bronquial, que afecta al
35% de la población alérgica al polen en España.
Estas dos manifestaciones de la alergia, sin embargo, se encuentran
muy unidas. El estudio ARIA, documento de consenso que engloba más
de 3.000 trabajos de investigación sobre rinitis alérgica
y está avalado por 55 organismos científicos de todo
el mundo, entre ellos la Seaic, así lo asegura. Según
los expertos de esta sociedad, aproximadamente la mitad de los riníticos
que no han sido diagnosticados de asma, durante alguna época
del año presentan alteraciones en el aparato respiratorio
propias de esa patología. Además, entre el 90 y el
95% de los asmáticos más agudos acaban padeciendo
también rinitis, y el 38% de los riníticos tienen
grandes posibilidades de sufrir la enfermedad bronquial.
Además de ocupar los primeros puestos entre las enfermedades
polínicas más frecuentes, el asma y la rinitis alérgica
ocupan, respectivamente, el segundo y cuarto puesto en la clasificación
de causas más frecuentes de ingreso en los servicios de Urgencias
por patologías alérgicas. El tercer lugar lo ocupa
la urticaria, y encabeza la lista el shock anafiláctico.
Ésta es considerada la situación más crítica,
ya que se trata de una reacción alégica propiciada
por cualquier sustancia o alergenos que puede comprometer a varios
órganos del cuerpo, lo que provoca una reducción del
torrente sanguíneo del organismo y una disminución
del nivel de presión arterial.
Alergia a alimentos
Se calcula que, en España, uno de cada cinco alérgicos
al polen (1,2 millones de personas) corre peligro de sufrir ataques
de anafilaxia como reacción a unas proteínas, las
transportadoras de lípidos (LTP), presentes en diversos alimentos,
cuya sensibilización suele ser también muy frecuente
en los alérgicos a polen españoles e italianos, según
resaltaron los expertos reunidos en el Simposio Internacional de
Aerobiología yPolinosis que se celebró en Zaragoza
el pasado mes de octubre.
Las proteínas LTPs están presentes en pólenes
como artemisia y olivo en vegetales, sobre todo rosáceas,
una familia de frutas en la que se incluye la manzana, la pera,
el melocotón, el albaricoque, la cereza, la ciruela, la fresa
y la almendra. Además, existen otros alimentos con los cuales
el polen comparte proteínas alergénicas, si bien las
reacciones alérgicas que provocan no suelen ser graves. Es
el caso las denominadas profilinas, presentes en pólenes
de plantas y árboles muy comunes en la geografía española,
como gramíneas, el olivo o el plátano de sombre, frecuente
en las ciudades.
En general, según el estudio epidemiológico multicéntrico
Alergológica, el 3,6% de los pacientes que acuden al alergólogo
presenta alergia a alimentos. Las frutas están implicadas
en el 30% de los casos, lo que las convierte en la más frecuente
en la población por encima de los cinco años. Más
concretamente, son las rosáceas las que más casos
de alergia producen en los españoles adultos, suponiendo
el 1,96% de los pacientes. Aparece con mayor frecuente en pacientes
alérgicos al polen, si bien entre un 15 y un 21% de los alérgicos
a rosáceas no presenta una polinosis asociada.
Son los casos de sensibilización por medicamentos, y principalmente
los alimentos y los himenópteros —avispas y abejas—
los que producen con mayor frecuencia el shock anafiláctico.
No obstante, los casos de asma alérgico por polinosis siguen
siendo los responsables del grueso de las visitas por reacciones
alérgicas en primavera y verano, y aunque los pacientes saben,
cada vez más, cómo reaccionar ante su enfermedad,
muchos alérgicos siguen sin acudir a la consulta del especialista.
Junto al conocimiento de los tratamientos y el autocontrol de la
enfermedad, un diagnóstico correcto evita el ingreso de los
pacientes alérgicos en los servicios de Urgencia.No obstante,
mientras el número de pacientes se incrementa cada año,
las listas de espera se multiplican como consecuencia de la casi
ausencia de este especialidad (no sólo en hospitales, sino
también en centros de especialidades) y de la escasez de
alergólogos. España sólo cuenta con 450 y muy
desigualmente repartidos en la Sanidad pública (por ejemplo,
no hay ninguno en las Islas Baleares ni en Huesca) para atender
a la población afectada. Esta realidad limita la tasa de
especialistas por habitantes a uno por cada 150.000 habitantes,
un tercio de lo recomendado por la Organización Mundial de
la Salud (un alergólogo por cada 50.000 personas).
Parte alergológico para 2004
Debido a las abundantes lluvias entre los meses de octubre y enero,
las previsiones no son muy halagüeñas para los pacientes
españoles afectados por polinosis. En especial, se esperan
altas concentraciones de gramíneas que pueden rondar los
7.000 granos por metro cúbico de aire, sobre todo entre los
meses de mayo y junio, que es cuando se produce la floración
de estos pólenes. Estos índices apuntan a una temporada
“intensa y complicada”, según la Sociedad Española
de Alergología e Inmunología Clínica, ya que,
en términos alergológicos, así se denomina
a aquellas primaveras con concentraciones superiores a 5.500 granos
por metro cúbico, por lo que cabe esperar un incremento en
el número de ingresos hospitalarios por asma bronquial y
un aumento en las ventas de antihistamínicos durante esta
primavera. Debido a ello, los alergólogos aconsejan a todos
los pacientes que acudan al especialista y comiencen un tratamiento
para evitar un empeoramiento de los síntomas. ]
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