Prevenir, la mejor herramienta contra el tabaquismo y sus costes

Tomar medidas anticipadamente para evitar la incorporación de nuevas personas al hábito de fumar es la clave que ha planteado el Ministerio de Sanidad para luchar contra el tabaquismo, que causa enormes gastos a las arcas públicas. Sin embargo, quedan todavía interrogantes por resolver como la política impositiva que va a seguir el gobierno sobre este producto, el reembolso de sus tratamientos o el resultado del “abordaje global” de este problema.

Jorge Álvarez

Las consecuencias del tabaquismo son enormes, no sólo en términos de su impacto en la salud, puesto que es la principal causa de enfermedad y muerte prevenible en España y en el resto de países desarrollados, sino también desde el punto de vista económico.
Ciertamente, el coste sanitario anual generado por este hábito es de 9.918 millones de euros, de acuerdo con los datos del libro “Tratado de tabaquismo” (Editorial Grupo Aula Médica), que se publicará en la primera mitad de 2004. Estos datos, recopilados por el doctor Ángel López Nicolás, del Centro de Investigación en Economía y Salud (CRES) de la Universidad Pompeu i Fabra, tienen en cuenta el coste medio anual por paciente originado por la hospitalización, los medicamentos y el diagnóstico que recibe en los casos atribuidos a seis enfermedades (EPOC, asma, enfermedades coronarias, ictus, cáncer de pulmón y bajo peso al nacer) cuando efectivamente están asociados al consumo de tabaco.
Las partidas más importantes, según subraya este libro coordinado por los doctores Carlos A. Jiménez-Ruiz y Karl O. Fagerström, corresponden a la EPOC y a las enfermedades cerebrovasculares, cuyos costes superan los 1.400 millones y los 1.300 millones de euros respectivamente (ver tabla 1). En este contexto, la prevención de este hábito se plantea como una herramienta esencial. De acuerdo con el doctor Juan Ramón Villalbí, presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, las medidas más eficaces para disminuir el consumo del tabaco son principalmente tres: “Prohibir totalmente la publicidad que va dirigida a los adolescentes, para fomentar que no empiecen en este hábito; conseguir que los espacios cerrados de acceso público sean lugares sin humo, especialmente en los centros de trabajo; y subir los impuestos del tabaco para que aumente el precio de este producto”.
Respecto a este último punto, es un hecho relevante que las seis enfermedades relacionadas con el consumo directo del tabaco mencionadas generan cada año en España, por sí solas, un coste igual al 78,5 por ciento de la recaudación por los impuestos que se aplican sobre el tabaco.
En este sentido, el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, José María Martín Moreno, asegura que, aunque todavía no se ha determinado ninguna medida impositiva nueva, existe la evidencia de que “el aumento del precio del tabaco, vía impuestos, se ha acompañado en países del entorno de un descenso de la prevalencia del tabaquismo y de una reducción del consumo de cigarrillos per cápita”.
Además, destaca que expertos del Ministerio de Economía están analizando los resultados preliminares del informe La demanda de tabaco en algunos países europeos, que servirá a las autoridades como referencia para tomar posible decisiones.
España es el cuarto país de la Unión Europea (después de Portugal, Grecia y Luxemburgo) donde resulta más barato comprar este producto, ya que supone un 69 por ciento del precio medio de la UE. Teniendo en cuenta los precios ajustados por paridad de poder adquisitivo, ocupa el quinto lugar junto con Alemania, con un precio ajustado que supone el 85 por ciento de la media comunitaria.


Tabla 1. CASOS ATRIBUIBLES AL CONSUMO DE TABACO EN ESPAÑA
Y COSTE ANUAL
Fuente: Tratado del tabaquismo

Plan integral
Las medidas mencionadas por Villalbí, salvo la del incremento de los impuestos aplicados al tabaco, están contempladas expresamente en el Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo 2003-2007, que fue aprobado por el Consejo Interterritorial del SNS en enero y consolidado por el Consejo de Ministros, que dio luz verde a un Real Decreto por el que se crearon el Comité Ejecutivo y la Comisión Intersectorial de Dirección de este plan integral contra el tabaquismo.
En cuanto al reembolso de medicamentos para tratar el tabaquismo, Martín Moreno explica se ha encargado un estudio a la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III para proporcionar información sobre el coste-efectividad de las alternativas de tratamiento disponibles, y a partir de ahí, poder tomar decisiones en este ámbito.
Entre otro tipo de medidas, Martín Moreno destaca que se ha acordado “implantar que la historia clínica de cada paciente recoja, como una actividad rutinaria de los servicios de Atención Primaria, la condición de fumador y reciba el oportuno consejo médico para dejar de fumar”.
Además, apunta que la Ministra de Sanidad, Ana Pastor, “ha pedido al Comité Ejecutivo del Plan la creación de un grupo de trabajo que elabore, antes de que termine este año, una estrategia operativa para la asistencia a fumadores” en cuanto a la deshabituación tabáquica. Esto se traducirá en un programa que formará parte de la cartera de servicios de Atención Primaria del SNS, determinando los grupos de población que paulatinamente se beneficiarán de estos programas y sistematizando las actividades más coste-efectivas, explica.
Por otra parte, Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo se ha marcado objetivos como reducir el número de fumadores al 28% de la población mayor de 16 años en cuatro años -cuando en la actualidad se sitúa cerca del 34%- , y que, al menos dos de cada tres españoles, consideren que están protegidos a la exposición al aire contaminado por el humo del tabaco a final del año 2007.
El éxito de este Plan, según Martín Moreno, “depende de la voluntad y conjunción de fuerzas de todos”. Esto afecta también a su presupuesto, ya que, además de los 3,6 millones de euros que aporta el Ministerio de Sanidad para esta iniciativa en el primer año, las comunidades autónomas deben contar con un presupuesto finalista, dedicado a la prevención y control del tabaquismo, equivalente al menos a 0,25 euros per capita y año.
También la cooperación con entidades supranacionales se muestra como una de las herramientas de lucha contra el tabaquismo. De hecho, España forma parte de los acuerdos alcanzados en el ámbito internacional con la firma del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Consejo de la UE.
Respecto al primer acuerdo, al que ya se han adscrito 73 países, servirá como “un nuevo instrumento legal”, según destaca la propia OMS, que pueda afrontar conjuntamente aspectos como la publicidad y la promoción del tabaco, e incluso la adopción de medidas impositivas.
Este abordaje global también forma parte del Plan integral diseñado por el Ministerio de Sanidad. De hecho, el director general de Salud Pública destaca que “un pilar esencial de la prevención está canalizado a través de los profesionales sanitarios (médicos de Atención Primaria, cardiólogos, neumólogos, farmacéuticos y personal de enfermería, entre otros), y es fundamental su contribución en esa tarea”.
Por lo pronto, Martín Moreno subraya que existe una “concienciación” de los profesionales médicos, tal y como refleja una encuesta realizada entre miembros de la Sociedad Española de Cardiología y de la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular, presentada el 17 de octubre de 2003.
Según los resultados de este sondeo, los cardiólogos manifiestan creer de forma clara en la función modélica y responsabilidad en este campo que tienen para los pacientes. Así, ante la pregunta de si creen que es importante para el paciente que el médico no fume, el 92,6% de los cardiólogos responden de manera afirmativa.
También es relevante la importancia que está adquiriendo la llamada “intervención mínima o breve” que es fundamental en la prevención y control del tabaquismo. “Según esta encuesta, el 90,2% de los cardiólogos aconseja siempre al paciente dejar de fumar”, resalta Martín Moreno.

Prevalencia en España
De acuerdo con los datos de la última Encuesta Nacional de Salud en España (ENSE), recientemente publicada y relativa al año 2001, el 34,4% de la población mayor de 16 años asegura que fuma, lo que supone un ligero descenso en el consumo de tabaco en el país respecto a la anterior ENSE (relativo a 1997), cuando la prevalencia era del 35,7%, y la de 1995, que se situó en el 36,9% (ver figura 1).
En la evolución de los últimos años, es relevante también por el hecho de que, mientras el número de fumadoras se ha mantenido en un idéntico porcentaje en las tres últimas ENSE (27,2%), el de hombres ha ido decreciendo escalonadamente, pasando del 47,2% en 1995 al 42,1% en 2001.
A la hora de reducir la prevalencia del tabaquismo, los medicamentos juegan un papel básico. Según la doctora Malen Morales, cardióloga de la Unidad de Rehabilitación cardiaca del Hospital Ramón y Cajal, “los mejores resultados se consiguen a través del tratamiento farmacológico”, siempre que esté indicado (es decir, cuando el grado de tabaquismo lo requiere), y que esté asociado al tratamiento psicológico (tanto cognitivo como conductual).
Respecto a las alternativas en el tratamiento farmacológico del tabaquismo, Morales destaca que las principales son la terapia sustitutiva de nicotina (en forma de chicles de nicotina, parches transdérmicos, spray, inhalador y pastillas) y el bupropion DCI, “cuyos resultados son similares”. Además, señala que los casos de efectos adversos de estos medicamentos “se dan en porcentajes muy bajos”.
Entre ellos, destaca la intolerancia dermatológica en el caso de los parches transdérmicos o problemas gástricos en el de los chicles.
“El verdadero problema es la recaída, ya que existe un porcentaje de abandono de alrededor del 50% de los pacientes”, explica esta cardióloga del Hospital Ramón y Cajal.
Respecto a otros tratamientos no farmacológicos diferentes a los psicológicos, Morales asegura que “no existe evidencia de que otras alternativas, como puede ser la acupuntura, mejoren el tratamiento”.]

Figura 1. PREVALENCIA DEL HÁBITO TABÁQUICO EN LA POBLACIÓN
DE 16 Y MÁS AÑOS EN ESPAÑA (AÑOS 1987, 93, 95, 97 Y 01)
Fuente: Encuestas Nacionales de Salud 1987, 1993, 1995, 1997 y 2001

Tabla 2. EVOLUCIÓN DE LA PREVALENCIA DEL CONSUMO DE TABACO
POR 100 HABITANTES SEGÚN EDAD EN ESPAÑA (1987-2001)
Fuente: Encuesta Nacional de Salud, 1987-2001

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