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Lo cierto es que en 1990, el American College of Rheumatology estableció
unos criterios de gran especificidad para la clasificación
de la FM, en función de los resultados de un estudio multicéntrico
desarrollado entre 558 pacientes de diferentes edades. Así,
según los resultados obtenidos destacan dos hallazgos críticos
para detectar la enfermedad. El primero de ellos hace referencia
al dolor disperso presente en un 98 por ciento de los pacientes
con FM que participaron en la investigación en comparación
con el 69 por ciento del grupo control. Se entiende como dolor disperso
aquel que se localiza en la parte izquierda y derecha del cuerpo,
debajo de cintura y en el esqueleto axial.
El segundo de los criterios para el diagnóstico de la enfermedad
es la localización del dolor mediante la palpación
en 11 de 18 puntos predeterminados de la estructura musculotendinosa.
Así, el 88,4 por ciento de los pacientes que en el citado
estudio manifestaron dolor disperso cumplían este requisito.
PUNTOS DOLOROSOS PARA EL
DIAGNÓSTICO DE LA FIBROMIALGIA |
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Pero estos no son los únicos síntomas que incapacitan
al paciente con FM. A menudo estos vienen acompañados por
espasmos musculares, rigidez, sensación de hinchazón
mal delimitada en pies y manos y mala calidad del sueño,
entre otros. Además, las personas con fibromialgia suelen
padecer con mayor frecuencia que las que no sufren esta enfermedad
ansiedad, depresión, jaquecas, dolores menstruales, síndrome
del colon irritable, sequedad en la boca y trastornos de circulación
en las manos y los pies.
Tratamiento
La fibromialgia, por el momento, no posee un tratamiento específico.
Sin embargo, la aplicación de una serie de medidas suele
tener una repercusión positiva sobre el impacto de la enfermedad
en la vida del enfermo.
La primera de ellas hace referencia al diagnóstico de la
enfermedad, ya que muchas veces la falta del mismo provoca en el
paciente ansiedad. La educación sanitaria juega, asimismo,
un papel fundamental, pues permite al paciente evitar los factores
agravantes de la patología.
Es habitual también tratar las alteraciones psicológicas
asociadas a la misma y aplicar de tratamientos locales, como infiltraciones,
masajes, el uso de analgésicos y de medicamentos, que aumentan
la respuesta al dolor. Algunas investigaciones apuntan a que los
mecanismos del dolor del paciente con FM tienen un funcionamiento
anormal, lo que provoca una mayor percepción del mismo. De
ahí que en el tratamiento se incluyan fármacos que
aumentan los niveles de serotonina, que actúan como moduladores
del sueño y el dolor. Estos medicamentos se emplean en bajas
dosis y tardan un tiempo en producir mejoría.
Ante las características de esta patología y su alta
prevalencia, el médico de Atención Primaria representa
un papel crucial, pues es quien puede detectar la enfermedad y evitar
que el paciente tenga que someterse a múltiples pruebas diagnósticas
de escasa utilidad para el diagnóstico de la misma. Además,
es este profesional sanitario quien puede aconsejar los hábitos
adecuados para minimizar su impacto y prescribir el tratamiento
oportuno. En ocasiones, se requiere la intervención del psiquiatra
para evaluar y tratar las patologías psiquiátricas
coexistentes con la fibriomialgia.
Costes
Existen pocos estudios que evalúen el impacto económico
de la fibromialgia. No obstante, la incapacidad que producen las
formas más agresivas de la enfermedad hace prever, según
los expertos, que la enfermedad está asociada a unos altos
costes indirectos derivados del absentismo laboral, así como
a elevados costes directos para los servicios sanitarios.
En esta línea, un estudio desarrollado por investigadores
británicos (Psychol Med 2003;33(2):253-61) determina los
costes derivados de la atención en el primer nivel asistencial
a los pacientes con fatiga crónica y síndrome de fatiga
crónica. Así, el citado estudio reclutó a los
pacientes que presentaban en las consultas de Atención Primaria
una inexplicable fatiga crónica y se midió el uso
de los servicios asistenciales durante tres meses, así como
la pérdida de empleo. Estos datos fueron utilizados para
determinar los costes asociados a la enfermedad y se compararon
los generados por los enfermos de fatiga crónica con los
producidos por los que sufrían síndrome de fatiga
crónica.
Según los resultados obtenidos, el coste medio asociado al
uso de los servicios asistenciales y a la pérdida de horas
laborales por parte de los enfermos con síndrome de fatiga
crónica y fatiga crónica fue en los tres meses de
estudio de 2.632 euros. De éstos, un 9,3 por ciento se derivaba
de los cuidados formales, es decir, de los prestados por los servicios
sanitarios a estos enfermos. La utilización de los servicios
y el coste medio generado fue mayor para los pacientes con síndrome
de fatiga crónica que a los que padecían sólo
fatiga crónica (4.858 euros frente a 1.624 euros). El 90
por ciento de los costes evaluados se derivó de los cuidados
informales que recibieron los enfermos por parte de sus familiares
y amigos y de la pérdida de horas laborales. Los pacientes
con dependencia produjeron costes significativamente mayores que
los que no eran dependientes.
Baja laboral
Sin embargo, tal y como explica Javier Paulino, los enfermos de
fibromialgia encuentran muchos impedimentos para acceder a una baja
laboral transitoria o permanente, a pesar de que su dolencia, en
muchas ocasiones, les impide realizar las tareas más cotidianas.
Y es que la falta de aceptación de la enfermedad, los insuficientes
instrumentos para su evolución y la ausencia de una prueba
palpable que determine la existencia de la enfermedad y su gravedad,
tales como radiografías, resonancias magnéticas o
biopsias, chocan con la normativa de valoración de la baja.
En este punto, el presidente de la LIRE considera prioritaria la
búsqueda de sistemas lo más objetivos posibles que
permitan valorar la situación de los enfermos con FM. Entre
ellos, propone la aplicación del “Fibromyalgia impact
questionarie”, un cuestionario a través del cual se
puede valorar la existencia y severidad de la enfermedad.
No obstante, Paulino puntualiza que en los últimos años
se ha avanzado en el conocimiento de la enfermedad y, tanto entre
los facultativos de Primaria como entre los especialistas existe
mayor sensibilidad hacia estos enfermos.
Para este experto, la evolución se debe en buena parte a
la importante labor que han desempeñado las asociaciones
de pacientes, desde donde se ha luchado por dar a conocer los síntomas
de la enfermedad y las herramientas para minimizar su impacto.
“Las asociaciones de pacientes han ocupado y siguen ocupando
un lugar prioritario en los avances que se están produciendo
sobre la fibromialgia. Por ello, les animo a seguir desarrollando
esta importante labor en el futuro”, concluye.
CUESTIONARIO SOBRE EL IMPACTO
DE LA FIBROMIALGIA |
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