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quien no duda en señalar que ésta no
es la única consecuencia derivada de la epidemia.
Para Cisterna, la mejor forma de minimizar los problemas
asociados a la expansión entre la población del virus
de la influenza (ARN) es insistir en las campañas de vacunación.
De hecho, la OMS, entre sus recomendaciones para reducir los efectos
de la epidemia, contempla el incremento del uso vacuna antigripal.
Para ello, la organización mundial destaca la necesidad de
estimular la valoración de impacto de la enfermedad y la
realización de análisis coste-eficacia, necesarios
para justificar los programas de inmunización y establecerlos
como prioridad nacional frente a otras preferencias competitivas.
En la actualidad, las campañas de vacunación
en España se dirigen a personas mayores de 65 años,
broncópatas, y pacientes afectados por diabetes, hipertensión
y cardiopatías, además de profesionales en contacto
con enfermos crónicos o niños con asma.
Sin embargo, según explica el jefe del Servicio
de Medicina Clínica del Hospital de Basurto, la OMS se está
planteando la posibilidad de rebajar la edad a partir de la cual
se recomienda administrarse la vacuna para reducir aún más
el impacto de la epidemia.
En esta línea, un estudio llevado a cabo por
el doctor Nichol KL y publicado en la revista Archivos de Medicina
Interna (Arch Intern Med 2001; 161: 749-759) estableció,
entre sus principales conclusiones, que la administración
de la vacuna antigripal entre trabajadores sin patología
asociada evitó una media de 12,3 días de absentismo
laboral y 2,5 consultas médicas por cada 100 personas vacunadas.
Asimismo, se evitaron 2,6 ingresos hospitalarios y 0,77 muertes
por 100.000 vacunados. La vacunación de los trabajadores
de 18 a 64 años generó, además, unos ahorros
de 13,66 dólares por persona vacunada con un intervalo en
el que el 95 por ciento de las veces los valores se situaron entre
ahorros de 32, 97 y 2,98 dólares.
Por ello, el doctor Luis Jiménez Murillo,
secretario de relaciones Institucionales de la Sociedad Española
de Medicina de Urgencias y Emergencias (Sociedad Española
de Urgencias y Emergencias), no duda en afirmar que la gripe
se cura en septiembre, cuando se inician las campañas
de vacunación. Sin embargo, según señala, sólo
un 10 por ciento de la población finalmente llega a inmunizarse
contra el virus de la influenza, lo que aumenta las consecuencias
de la epidemia, una vez se presenta.
Efectos de la gripe
Además de los efectos sanitarios de esta
epidemia, la gripe es una patología con importantes costes
asociados. En este sentido, el doctor Cisterna explica que el aumento
del consumo de medicamentos es de entre todos los gastos generados
por la enfermedad el menos importante.
Así, un estudio desarrollado por el doctor
Carlos Quintas, del departamento de Salud Pública de la Universidad
de Santiago de Compostela (Vacunas 2002;3(Supl 1):35-7), señala
que, en España, la gripe causa cada año unas pérdidas
aproximadas de 60 millones de horas de trabajo, lo que supone unos
costes de 210,35 millones de euros, cifra que podría llegarse
a duplicar si a ella se suman los gastos médicos y la disminución
de la productividad, saturación de las urgencias, etc.
La repercusión de la epidemia de gripe sobre
la asistencia médica tampoco es baladí. Un estudio
realizado en Francia, basado en una red nacional de médicos
generales, durante el periodo 1984-1995, revela que las consultas
médicas de la población relacionadas con la gripe
constituyeron del 1,4 al 1,6% del total de consultas.
El estudio del doctor Quintas explica que durante
los primeros brotes de la epidemia las tasas de hospitalización
se multiplican de dos a cinco veces, según los diferente
grupos de edad. Un ejemplo claro del aumento de ingresos hospitalarios
en España es el registrado por el Servicio de Vigilancia
Epidemiológica de Andalucía durante la temporada 2000-2001.
Ocupación
Los datos recabados demuestran que durante la semana en la que se
registró un pico más alto de la epidemia elevó
al 85% la ocupación de los centros hospitalarios, siendo
los servicios de Medicina Interna, Respiratorio, Cardiología
y Pediatría las unidades con mayor número de ingresos.
Los servicios de Urgencias también padecen los efectos de
la gripe, no sólo por un aumento de visitas derivadas de
los pacientes que realmente precisan este tipo de asistencia, sino
también por la utilización inadecuada del mismo. Según
el secretario de Relaciones Institucionales de la Sociedad Española
de Urgencias y Emergencias, las Urgencias de los hospitales ven
incrementada su actividad en un 50%, durante la temporada de gripe,
llegando a atender hasta 600 pacientes diarios. Sin embargo, de
todos los pacientes recibidos sólo un 10% debería
ir al hospital para ser atendido.
Luis Jiménez insiste en que la mayor parte
de los ingresos se deben a complicaciones de la gripe en enfermos
con patologías crónicas, especialmente, en aquellos
afectados por enfermedades respiratorias y cardiopatías.
Junto a todos estos costes provocados por la expansión
del virus de la Influenza y el incremento de la demanda de los servicios
asistenciales, la gripe produce un efecto colateral que no es otro
que el uso inadecuado de la antibioterapia, cuya consecuencia más
importante es la generación de resistencias a los antimicrobianos
disponibles en el arsenal terapéutico.
De hecho, según la Encuesta Nacional
sobre Consumo de Antibióticos, la mayor parte de los
ciudadanos consideran que los antibióticos son adecuados
para tratar la gripe y el resfriado común. Concretamente,
el 20% de los entrevistados declaró que usó este tipo
de especialidades para tratar estas enfermedades.
TABLA 3.1 GRIPE VS. VACUNACIÓN
| Factor
|
Valor
supuesto (min y max) |
| Consecuencias
clínicas de la infección por el virus de la
gripe |
|
| Tasa(%) de enfermedad
gripal en adultos (18-64 años) |
5
(5 y 15)
|
| Días de
absentismo por episodio |
2
(0,75 a 4) |
| Número
de consultas médicas por episodio |
0,45
(0,25 y 0,65) |
| Ingresos hospitalarios
por complicaciones de la gripe, tasas por 10.000 |
4
(1 y 7)
|
| Muertes por 100.000 |
1
(0,5 y 2)
|
| Sucesos
o factores atribuibles a la vacunación |
|
| Pérdida
de trabajo en días de vacunación |
0,5
(0,27 y 0,75)
|
| Absentismo
en días por 1.000 personas debidos a efectos adversos
asociadosa la vacuna |
10
(0 y 20) |
| Consultas por
efectos adversos potenciales por 1.000 personas |
5
(0 y 10)
|
| Casos de Guillain
Barré por 1.000.000 de vacunados |
1
(0,5 y 2) |
| Efectividad
de la vacuna (%) |
|
| En un año
con buena coincidencia entre las cepas incluidas en la vacuna
y las circulantes |
75
(60 y 90) |
| En un año
con coincidencia baja |
35
(0 y 50) |
| Probabilidad de
buena coincidencia (%) |
80
(72 y 85) |
Fuente: cap-semfyc.
Tratamiento sintomático
Por tanto, este porcentaje nada desdeñable
de la población que desconoce que el tratamiento farmacológico
básico de la gripe no complicada es sintomático, es
decir, que ha de recurrirse a antitérmicos, analgésicos
y productos para la rehidratación, además de al reposo.
Junto a esta opción existen en el mercado
cuatro especialidades específicas para el abordaje de la
gripe: amantadina DCI, rimantadina DCI, zanamivir DCI y oseltamivir
DCI.
Los dos primeros compuestos actúan sólo
contra el virus de la Influenza tipo A por medio del bloqueo de
la proteína M2, que es necesaria en el proceso de encapsulación
del virus una vez que ésta ha entrado en las células.
Su utilización práctica en la actualidad
es muy reducida, debido a que no actúa contra el tipo B del
virus, a su necesidad de ajuste en caso de insuficiencia renal,
así como a la aparición de resistencia y a los efectos
secundarios de tipo neurológico.
Respecto a las dos últimas moléculas,
están indicadas para el tratamiento de la gripe tanto de
tipo A como de B en niños mayores de 12 años y adultos.
Ambos medicamentos actúan inhibiendo selectivamente la neuraminidasa
vírica por medio de su unión al sitio donde se aloja
normalmente el ácido siálico. Esta región de
la neuraminidasa es extraordinariamente constante, lo que hace difícil
la aparición de resistencias. La unión de estos fármacos
a la neuraminidasa impide la salida del virus recién formado
en la célula infectada y evita su diseminación en
el organismo.
Según explica el doctor Cisterna, estos dos
últimos tratamientos son útiles para evitar complicaciones
en aquellos pacientes de riesgo que no han sido vacunados y comienzan
a padecer los primeros síntomas de la epidemia.
Prevención
Además de los tratamientos, desde la
Sociedad Española de Urgencias y Emergencias se recomienda
la adopción de una serie de pautas para evitar las consecuencias
asistenciales de la epidemia. Así, el doctor Jiménez
recuerda que es difícil que la gripe sorprenda, pues aparece
todos los años al inicio del invierno y sus consecuencias
son sobradamente conocidas.
Por ello, recomienda que las administraciones sanitarias
lleven a cabo una reserva estratégica de camas en hospitales
de menor nivel tecnológico, pues la atención de las
complicaciones en centros de primer nivel, en su opinión,
supone un dispendio económico. La Sociedad Española
de Urgencias y Emergencias también apuesta por dotar de más
personal a los centros de Atención Primaria, así como
por crear una reserva presupuestaria para hacer frente a las eventualidades
provocadas por la epidemia.
Y, sobre todo, desde esta sociedad científica
se insiste en la prevención, es decir, que se fomenten las
campañas de información sobre vacunación para
que se cubra al cien por cien de la población de riesgo.]
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