Otro estudio realizado
también para el Imserso, esta vez por la consultora Price
Waterhouse Cooper, titulado Cuantificación de los gastos
e ingresos que genera la presencia de inmigrantes en España,
cifraba en unos 45,2 millones de euros (7.527 millones de pesetas)
el coste máximo estimado de la extensión de la cobertura
sanitaria a extranjeros en situación irregular y residentes
sin derecho a la cobertura de asistencia sanitaria en 1998, entendiéndose
como tales las situaciones de agotamiento de la prestación
por desempleo y la extinción del derecho de asistencia sanitaria
tras los plazos establecidos para el supuesto de terminación
de la relación de trabajo sin derecho a desempleo. Asimismo,
los componentes del gasto calculado incluía los costes derivados
de Atención Primaria y Especializada, así como el
farmacéutico, y excluía los costes derivados por urgencias,
reconocidos por la legislación vigente.
A 31 de diciembre de 1998, el total de extranjeros residentes en
España (comunitarios y extracomunitarios) con permiso de
trabajo y/o residencia era de 719.647 personas, y se estimaba que
otros 100.000 vivían en situación irregular. Si tenemos
en cuenta que actualmente cerca de 1.500.000 inmigrantes viven legalmente
en nuestro país (casi el 3 por ciento de la población
total), y que el número de los que se encuentran en situación
administrativa irregular oscila entre los 300.000 y los 400.000,
los costes sanitarios que genera la atención sanitaria a
la población inmigrante, según los cálculos
obtenidos del estudio de 1998, ascendería a 1.030,4 millones
de euros (unos 171.463 millones de pesetas).
Ingresos
No obstante, los inmigrantes no sólo generan gastos a las
arcas públicas. En el año 1998 aportaron 1.650,7 millones
de euros (274.667 millones de pesetas) a la Seguridad Social, lo
que supone que, tomando como referencia el estudio de la Universidad
Pontificia de Comillas, su contribución a las arcas del Estado
fue superior en 1.123,8 millones de euros (187.000 millones de pesetas)
a lo que la Hacienda pública gastó en ellos.
En la actualidad, así lo demuestran la masiva entrada de
inmigrantes en España (en lo que va de año, más
de 190.000), y el fuerte ritmo de afiliación a la Seguridad
Social de un colectivo que proporciona unos beneficios netos cercanos
al 0,3 por ciento del Producto Interior Bruto: según el Ministerio
de Trabajo, el total de afiliados a la Seguridad Social alcanzó
en octubre la cifra de 16.236.870 ocupados. De estos cotizantes,
un total de 833.128. eran extranjeros. De ellos, 181.016 eran ciudadanos
de países de la UE y 652.112 procedían de otras naciones.
Estas conclusiones pueden dar al traste con la idea, expuesta al
principio, de que los inmigrantes suponen un gasto para el Estado.
Los gastos derivados de la inmigración son los mismos
que los derivada de otros grupos de población. Dependen de
la situación sanitaria de cada persona, y en el caso de los
inmigrantes que llegan a nuestro país son jóvenes,
están sanos y su estado de salud de base es aceptable,
señala José Vázquez Villegas, coordinador del
Grupo de Atención al Inmigrante de la Sociedad Española
de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).
Las ventajas de la prevención
| Mientras el
número de casos de tuberculosis ha caído en los
últimos años en los Estados Unidos, la prevalencia
entre el colectivo inmigrante han experimentado una proporción
creciente. El año pasado se registraron unos 16.000 casos
en este país, y casi la mitad de ellos fueron residentes
nacidos en el extranjero. Un estudio publicado en el New England
Journal of Medicine comparó qué práctica
daría mejores resultados coste-beneficio: seleccionar
y tratar a los inmigrantes cuando entran en el país o
tratarlos únicamente cuando el virus de la tuberculosis
se active. De esta manera, y utilizando los datos de inmigración
correspondientes al año 2000, los investigadores calcularon
todos los costes que supondrían seleccionar y tratar
inmigrantes cuando entran en el país, y los compararon
al tratamiento de los casos activos de tuberculosis que eventualmente
podrían haberse producido de no haberse hecho nada. Los
investigadores estimaron que la selección y el tratamiento
de las infecciones inactivas durante un año podrían
prevenir entre 9.000 y 10.000 casos de tuberculosis activa y
permitirían ahorrar anualmente al sistema de 60 a 90
millones de dólares. |
El coste sanitario
El coste puramente asistencial y las nuevas
demandas sanitarias surgidas de los movimientos migratorios son
otros de los mitos asociados a la inmigración, que tiene
mucho que ver con la dispersión de este fenómeno en
España. Hay provincias cuya densidad de población
extranjera es mayor que en el resto de España, destacando
Madrid, Barcelona, Málaga, Alicante y las islas. No obstante,
varía el tipo de inmigración en cada una de ellas,
siendo Madrid y Barcelona principales receptoras de inmigrantes
procedentes de países de baja renta mientras que las islas
acogen a inmigrantes llegados, sobre todo, de Europa, explica
Lucía Mazarrasa, enfermera española y profesora en
el Departamento de Salud Internacional de la Escuela Nacional de
Sanidad del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
El Colegio de Médicos de Tenerife corrobora esta situación.
Lo que ve la gente son las pateras, pero no suponen ni el
20 por ciento del total de inmigrantes que llegan. El grueso, el
80 por ciento, llega sobre todo por vuelos normales aéreos
o barcos, señala el presidente de este órgano
colegial, Rodrigo Martín, para quien el turismo es la causa
que explica esta pauta de comportamiento, tal y como demuestra el
desbordamiento de las zonas turísticas.
Canarias tiene un millón y medio de habitantes, pero, según
el presidente del Colegio de Médicos de Tenerife, prácticamente
soporta un millón y medio de turistas todos los días
sin que el presupuesto sanitario se haya duplicado. O sea, que por
cada canario hay un turista al lado todos los días. Inconscientemente
mezclamos inmigración y turismo, porque, aunque hay turistas
normales, que están un mes como mucho, hay ciudadanos de
países, sobre todo del Norte, que acostumbran a vivir en
Canarias 6 meses y otros 6 van a su país de origen,
asegura.
Cuando se habla de la inmigración procedente de Sudamérica
y África, otro de los asuntos más generalizados es
la demanda en Atención Primaria: El inmigrante-turista
de todo tipo, incluido el sudamericano, la demanda bien. Al inmigrante
sin papeles, mientras se centra o no, le da miedo ir, pero acude
mucho a servicios de urgencia, afirma el presidente del colegio
tinerfeño.
|
No obstante, según José Vázquez,
la demanda varía en función de la comunidad
e incluso de los consultorios: Por ejemplo, en Andalucía,
al utilizar la tarjeta sanitaria, el acceso de los inmigrantes
a la Atención Primaria se hace en las mismas condiciones
que para el resto de la población autóctona.
Por ello, para el coordinador del Grupo de Atención
al Inmigrante de la Semfyc, el primer coste que hay que tener
en cuenta es que, si no se favorece la accesibilidad del colectivo
inmigrante al sistema sanitario, fundamentalmente a Atención
Primaria, estas personas seguirán solicitando atención
en los servicios de urgencia. Facilitarle esa accesibilidad,
además de para atender
los problemas que pueden demandar,
también servirá para realizar actividades
preventivas que van a disminuir el coste de las enfermedades
que posteriormente pueda adquirir, apunta.
Sin embargo, aún
quedan muchas
barreras que superar para lograr
este objetivo. La primera, la del idioma y la multiculturalidad,
para la cual
ya están surgiendo iniciativas
como las guías Inmigración y Salud,
editada por el Gobierno de Aragón y destinada
a los profesionales de Atención Primaria, y
Entenderse en 7 idiomas, de Laboratorios
Géminis,
para facilitar la comunicación entre
profesionales sanitarios y pacientes extranjeros.
Otras de las barreras que dificultan
el acceso del inmigrante a la Atención Primaria,
según señala Mazarrasa,
son la situación de regularización,
la situación económico-laboral,
el entorno familiar, el medio ambiente
y, sobre todo,
la cultura sanitaria. |
Patologías reemergentes
Según un reciente estudio de la Universidad de la Medicina
de la Inmigración y Tropical del Hospital de Mataró
(Barcelona), en los inmigrantes que hace menos de tres años
que viven en España se detectan un mayor número de
enfermedades importadas de su país de origen, lo que supone
un riesgo de transmisión, aunque poco probable, a la población.
Estas patologías, según el estudio, van ligadas a
la pobreza y marginación en la que viven estas personas.
Esto da pie a discutir otro tópico asociado a la inmigración:
el de que implican un riesgo sanitario.
Traen enfermedades que no estamos acostumbrados a tratar,
como la tuberculosis. De momento no hemos detectado ninguna enfermedad
rara, pero si las encontramos alguna vez podemos tener un verdadero
problema. El sistema sanitario canario, por el volumen y por el
tipo de enfermedades y patologías diferentes que están
llegando, se encuentra desbordado, asegura Rodrigo Martín.
Frente a esta postura, se sitúa la de diversos expertos epidemiólogos
que, corroborando lo dicho en su día por la ex ministra Celia
Villalobos, aseguraban que la irrupción de enfermedades importadas
en España no se puede atribuir al crecimiento de la población
inmigrante, y que el origen de esta tendencia está más
en los viajes turísticos que los españoles hacen al
extranjero.
Según el estudio de la Semfyc La atención al
inmigrante: del aluvión a la solución razonable,
el estado de salud de los inmigrantes no supone una amenaza por
la posible introducción de enfermedades importadas. Como
reemergentes no existe ninguna enfermedad asociada a la inmigración.
Normalmente, cuando se emplea ese término es para referirse
a tuberculosis, sífilis y patologías similares, enfermedades
que en nuestro país no han desaparecido nunca. La tuberculosis
es un ejemplo de ello. En España tenemos una tasa anual de
35 casos por cada 10.000 habitantes, que es una de las más
elevadas de los países desarrollados europeos, concluye
José Vázquez.
Los viajes sanitarios
| Cuando habla de inmigración, el presidente
del Colegio Oficial de Médicos de Tenerife, Rodrigo Martín,
bromea cuando dice ser testigo presencial de un nuevo fenómeno
social que es está dando en Canarias: el del inmigrante-turista.
Y es que, según dice, en Canarias se han detectado agencias
de viajes que traen turistas europeos para que, dentro del sistema
de salud, les sean practicados determinados tipos de intervenciones
quirúrgicas. Está demostrado que una agencia
ofrecía la operación de prótesis de cadera
como reclamo para que la gente viniera a Canarias, dice,
aunque añade que además se ha detectado un aumento
del número de intervenciones pequeñas, de cirugía
mayor ambulatoria, tales como cataratas, vesícula, úlceras,
por parte de este tipo de visitantes. El proceso,
según el presidente del Colegio, sería el siguiente:
la agencia traería al inmigrante-turista, se le pondría
en lista de espera en la comunidad, en la que pasaría
un tiempo, tras el cual la agencia le daría un número
de referencia. Cuando el paciente es llamado para ingresar,
por lo general dos o tres días antes de la intervención,
volvería a volar a las islas, donde se le operaría,
pasaría el postoperatorio en las islas y también
regresaría, en ocasiones, para todos los servicios de
rehabilitación. |
|