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Visitadores médicos; función social de unos expertos en
medicamentos
La función social del visitador médico,
como profesional que informa objetivamente del medicamento y fomenta su
uso racional, es cada vez más reconocida, gracias a iniciativas,
como el Código de Autorregulación de Farmaindustria, que
contribuyen a ofrecer una imagen más profesional y científica
de este colectivo
| Gema Martín |
| La visita médica es
el medio de relación entre los laboratorios y las personas
facultadas para prescribir o dispensar medicamentos, con el fin de
informar y publicitar los mismos, realizada por el visitador médico
y basada en la transmisión de los conocimiento técnicos
adecuados para la valoración objetiva de la utilidad terapéutica
de dichos medicamentos. En el ejercicio de sus funciones habrá
de promover el uso adecuado de los medicamentos. Así define
el concepto de visita médica el Real Decreto 1416/94
sobre publicidad de medicamentos de uso humano, una norma que deja
constancia de la importante labor social desarrollada por estos profesionales
en aras de la transmisión del conocimiento científico-técnico. |
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No obstante, esta labor, reconocida por la legislación española
y por todas las instituciones sanitarias en general, ha sido también,
en algunas ocasiones, vista con recelo y desconfianza por parte
de la sociedad debido a la imagen negativa que desde algunas instancias
se ha proyectado del colectivo de los visitadores médicos.
En los últimos tiempos, todo lo relacionado con el
medicamento y su entorno está siendo cuestionado, muchas
veces con ligereza y sin poseer un conocimiento profundo de este
ámbito; por ello, cualquier iniciativa que contribuya a ofrecer
una imagen profesional del visitador médico es muy positiva
para el desarrollo de su función, que se basa en informar
objetiva y adecuadamente sobre los productos farmacéuticos,
afirma Francisco A. Orduña, presidente de la Confederación
Española de Asociaciones Profesionales de Informadores Técnicos
Sanitarios (Ceatimef).
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Nuevo código de Farmaindustria
En 1991 Farmaindustria, consciente de la necesidad de ofrecer
una información precisa y objetiva de los medicamentos,
que permita tomar decisiones racionales en cuanto a la utilización
de los mismos, adoptó como propio el Código
Europeo de Buenas Prácticas para la Promoción
de los Medicamentos aprobado por la Federación Europea
de las Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia).
Con posterioridad, se realizaron las oportunas adaptaciones
de este código para que fuera conforme a las disposiciones
introducidas por la Directiva 92/28/CEE, del 31 de marzo de
1992, relativa a la publicidad y promoción de los medicamentos
de uso humano. Así, la versión renovada de dicho
código entró en vigor el 1 de enero de 1993.
Ahora, y dada la evolución del sector farmacéutico,
Farmaindustria ha considerado conveniente proceder a la revisión
y actualización de estas normas. Y con esta filosofía,
se ha dotado al nuevo código, no sólo de un
contenido más actual, sino, sobre todo, de mayor precisión
en todas las actividades que integran el proceso de promoción
y publicidad de los medicamentos; y de un importante rigor
en el cumplimiento de sus disposiciones.
Este nuevo código y su reglamento, que entrarán
en vigor el próximo 1 de septiembre de 2002, fueron
aprobados el pasado 12 de febrero por la junta directiva de
Farmaindustria, y ratificados el día 12 de marzo por
la Asamblea General de la patronal farmacéutica española.
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Una de esta iniciativas es el Código Español
de Buenas Prácticas para la Promoción de los Medicamentos
de Farmaindustria, aprobado el pasado día 12 de marzo por la Asamblea
General de la patronal, que incluye todo un capítulo, el 12, dedicado
a este ámbito de actividad, en el que se ha incorporado una serie
de recomendaciones explícitas sobre la visita médica, con
el objetivo de poder contar con una pautas de actuación profesionales
y éticas que acaben con las acusaciones de ambigüedad, falta
de transparencia e indefinición legal que en los últimos
años se han vertido sobre este colectivo y sobre la actividad que
desarrolla.
Este código contribuirá a facilitar el trabajo de
los visitadores médicos, estableciendo los márgenes de su
ámbito de actuación, lo que conducirá a mejorar su
relación con el médico y la percepción pública
de su labor, explica Jesús Acebillo, presidente de Farmaindustria.
Entre otras, las normas que han de cumplir los informadores técnicos
sanitarios (tanto los visitadores médicos como aquellos que desarrollen
su labor en oficinas de farmacia) son: disponer de una capacitación
y formación que garantice el conocimiento necesario para presentar
la información de los medicamentos de forma precisa y responsable;
desempeñar su trabajo de acuerdo a la legislación, la ética
y las reglas del código; no usar incentivos para concertar entrevistas;
asegurarse de que la frecuencia, momento, duración y forma de las
visitas no causan inconveniencia; y notificar al servicio científico
de su compañía las informaciones recibidas de los profesionales
sanitarios sobre la utilización y reacciones adversas de los medicamentos.
Por su parte, las compañías serán las encargadas
de formar a los visitadores y de asegurarse periódicamente de que
la capacitación de estos profesionales es adecuada; y tomarán
medidas para que todo el personal de la compañía relacionado
con la promoción de los medicamentos (incluidos los visitadores)
esté informado y cumpla las normas legales y las disposiciones
de este código.
El compromiso de Farmaindustria con la aplicación de estas reglas,
así como con las que hacen referencia al resto de las actividades
que integran el proceso de promoción de los medicamentos, se ha
puesto de manifiesto en la creación del nuevo régimen de
infracciones y sanciones económicas de hasta 360.000 euros a los
infractores del código, cuya recaudación se dedicará
a programas de uso racional del medicamento; y en la designación
del Jurado de la Asociación para la Autorregulación de la
Comunicación Comercial como el órgano con capacidad para
dirimir las denuncias de infracción del código e imponer
dichas sanciones.
Por ello, desde diversos sectores del ámbito sanitario se ha visto
con satisfacción la actualización de este código
y el compromiso adquirido por Farmaindustria en apoyo de su aplicación
efectiva. Todos los sectores profesionales han de someterse a actualizaciones
y reequilibrios cada cierto tiempo, y, en este aspecto, Farmaindustria
se ha comprometido, con mucho acierto, a elaborar este catálogo
de normas y a hacer efectivo su cumplimiento, asegura Vincenç
Thomas, presidente de la SemFYC, Sociedad Española de Medicina
Familiar y Comunitaria.
Conceptos desterrados
También el presidente de Ceatimef ha valorado positivamente el
contenido de las disposiciones que hacen referencia al colectivo de inspectores
técnicos sanitarios: para nuestra profesión es muy
significativo que en cada uno de los puntos del apartado 12 se contemple
la aceptación de visitador médico, quedando
desterrados conceptos como agente de propaganda y delegado de propaganda,
afirma.
No obstante, algunos representantes del ámbito médico consideran
que, además de la implantación de estas disposiciones, debería
modificarse aún más la relación entre el colectivo
de facultativos y el de visitadores, una tarea en la que también
han de implicarse los profesionales sanitarios, porque las normas
éticas de conducta no sólo atañen a las compañías
farmacéuticas, sino también a los médicos que tienen
una responsabilidad moral y ética ante sus pacientes y ante la
sociedad en general, señala Thomas.
Así, Gonzalo Herranz, secretario de la Comisión de Deontología
de la Organización Médica Colegial, considera que la colaboración
entre el colectivo médico y la industria farmacéutica abre
grandes posibilidades, pero también obliga a la implantación
de una conciencia más exigente por parte de todos, también
de los médicos, que tenga en cuenta los intereses colectivos más
que los individuales.
También el máximo responsable de SemFYC opina que es
necesaria la modificación de las reglas que rigen la relación
entre el médico y el visitador, pero esto ha de negociarse entre
todas las partes implicadas y aplicarse en los términos en los
que así se decida.
Sin embargo, Jesús Acebillo se muestra convencido de que con
este nuevo código, que regula las relaciones entre facultativos
y compañías farmacéuticas desde todos los puntos
de vista (comercial, médico y marketing), se conseguirá
una mayor transparencia y comunicación entre todos los profesionales
del ámbito del medicamento.
En cualquier caso, el máximo responsable de la patronal farmacéutica
española afirma que las relaciones entre la industria farmacéutica
y el colectivo médico han sido siempre fluidas y muy positivas,
por lo que este código no ha de entenderse como un punto de partida
en este sentido, sino como un compromiso del sector con la calidad y la
ética, un paso más en su dedicación al médico
y al paciente, y en la mejora continua de su necesaria actividad comercial.
Uno de los puntos básicos que recoge el código deontológico
de Farmaindustria es el relativo a la importancia de la formación
científico-técnica del colectivo de visitadores médicos,
cuya responsabilidad recae fundamentalmente en las propias compañías
farmacéuticas. Así, la industria farmacéutica
se compromete a la formación y capacitación de los visitadores
médicos, aunque esta es una labor que tradicionalmente las compañías
siempre han realizado con el máximo rigor, aclara Acebillo.
El visitador es la figura visible de las compañías
farmacéuticas ante el colectivo médico -continúa
el presidente de la patronal farmacéutica-, y por ello, éstas
siempre se han volcado en dotar a estos profesionales de los mayores niveles
de formación para poder desarrollar su labor con plenas garantías.
De la misma opinión se muestra el máximo responsable de
Ceatimef, para quien este profesional dispone de una sólida
formación científico-técnica, basada en la actualización
constante de sus conocimientos y en la formación continuada.
También Herranz está de acuerdo en que la función
de informador que cumple este colectivo es excelente, ya que el nivel
de exigencia de las compañías farmacéuticas con respecto
a la capacitación de sus empleados es cada vez más alto,
pero, para ello, es necesario que prevalezca el criterio científico
por encima del comercial, matiza.
A este respecto, sí es cierto que la formación de los informadores
técnicos sanitarios ha adquirido una mayor importancia en los últimos
años, como consecuencia del incremento constante del nivel
de exigencia, lo que garantiza que los delegados de visita médica
conformen la red comercial con más formación y capacitación
de todos los sectores, afirma Jesús Acebillo.
De hecho, y según
datos facilitados por Farmaindustria, el ochenta por ciento de los
profesionales de la visita médica que se han incorporado en
los últimos cinco años es titulado superior, y la inmensa
mayoría de ellos ha realizado estudios biosanitarios.
Además de la formación que los informadores técnicos
sanitarios reciben en sus empresas, las asociaciones provinciales
de visitadores médicos llevan a cabo diversas actividades de
formación, como es el caso del Curso básico de
I.T.S-visitador médico (declarado de interés sanitario
por el MSC y por la mayoría las consejerías de Salud
autonómicas), que se imparte desde hace más de diez
años. Por otra parte, y con el objetivo de dotar a esta formación
de un carácter más académico, algunas universidades,
como la de Granada y la UNED, en colaboración con Ceatimef,
están impartiendo sendos cursos de Experto universitario
en información técnica del medicamento y productos sanitarios.
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