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Farmacéuticos de Atención Primaria, una figura cada vez más
extendida
Sólo unas pocas autonomías han elegido
la figura del farmacéutico de Atención Primaria como una
herramienta de gestión sanitaria relevante en los centros de salud.
Sin embargo, su experiencia servirá al resto de las comunidades
para considerar una mayor incorporación de estos profesionales.
| Jorge Álvarez
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| La presencia
del farmacéutico en las estructuras de Atención Primaria,
desde que se creó esta figura en España a raíz
de la Ley General de Sanidad 14/1986 y la Ley del Medicamento 25/1990,
se ha desarrollado en todo el territorio nacional, aunque a una velocidad
y de una manera diferente.En la actualidad, las comunidades autónomas
que tienen Ley de Ordenación Farmacéutica (todas salvo
en Andalucía, Canarias y en Ceuta y Melilla) recogen en la
misma la actividad del farmacéutico de Atención Primaria.Pese
a que la labor de estos profesionales sanitarios es muy similar, existen
matices diferenciadores que les dan su propia idiosincrasia. |
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De acuerdo con Mónica Ausejo, presidenta de la Sociedad
Española de Farmacéuticos de Atención Primaria
(Sefap), en Galicia realizan una labor asistencial de atención
directa a los pacientes para la detección de problemas relacionados
con los medicamentos.Esta autonomía es una de las que
tiene mejor ratio de farmacéuticos de Atención Primaria
por población (25 profesionales por cada millón de
habitantes) y la única comunidad española en la que
existe un farmacéutico en cada uno de los centros de salud
de su territorio.
Las otras dos autonomías con mayor presencia de estos profesionales
sanitarios son Extremadura y Aragón. En la primera se ha
pasado en tan sólo unos meses de tener 8 farmacéuticos
de AP en las estructuras sanitarias a 86, situándose como
la comunidad con mayor número de efectivos.
También en los últimos meses (desde que se aprobó
la Ley de Ordenación Farmacéutica), Aragón
ha aumentado la cuantía de estos expertos hasta los 43. Sin
embargo, y de acuerdo con los datos de las asociaciones de farmacéuticos
de Atención Primaria de estas comunidades, utilizan una formula
mixta en su labor asistencial, compaginando su tarea de farmacéutico
de Atención Primaria con la de salud pública.
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Necesidades de formación
Los farmacéuticos de Atención Primaria de Galicia
han dejado patente su necesidad de una mayor formación
en el área de la farmacoeconomía.
Así, de acuerdo con un estudio sobre las necesidades
de formación del personal sanitario de la red asistencial
del Servicio Gallego de Salud (Sergas), hasta siete de cada
diez farmacéuticos de AP del propio Sergas, demandan
como primera necesidad formativa ampliar sus conocimientos
en farmacoeconomía.
De este modo, los profesionales farmacéuticos del primer
nivel asistencial dejan patente la importancia de incrementar
sus conocimientos en esta materia para conseguir un mayor
uso racional de los medicamentos teniendo en cuenta coste-efectividad
de los mismos.
La segunda de las áreas de formación que más
demandan estos profesionales en Galicia es el diseño
de investigaciones, estudios y estadísticas (hasta
el 50 por ciento de los encuestados). Este porcentaje es idéntico
a los profesionales que requieren enseñanza en la lectura
crítica de literatura científica y en farmacología
y terapéutica.
En este estudio, que pretende conocer las necesidades formativas
de los farmacéuticos de Atención Primaria de
esta comunidad para orientar los cursos de la Fundación
Escuela Gallega de Administración Sanitaria, han participado
más de 300 expertos sanitarios de doce categorías
profesionales, entre los que están incluidos los farmacéuticos
de AP.
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Mientras que en Extremadura todos estos profesionales
comparten las dos labores, en Aragón se está discutiendo
si los farmacéuticos de Atención Primaria realizaran todos
las dos funciones o si se dividirán en grupos de profesionales
especializados en una de las dos tareas.De acuerdo con Javier Perfecto,
presidente de la Sociedad Aragonesa de Médicos de Familia y coordinador
del centro de salud Arrabal de Zaragoza, estos profesionales son
todavía una figura desconocida, tanto para los médicos como
para ellos mismos, ya que no saben exactamente cuál es su misión.
Asimismo, Perfecto explica que en estos momentos están en
fase de aprendizaje porque muchos no conocen a fondo la Atención
Primaria, ya que han trabajado en farmacias rurales.
En el resto de las comunidades autónomas, la figura de este profesional
está mucho menos extendida y tiene una media aproximada de un farmacéutico
de Atención Primaria por cada 100.000 habitantes.
En el caso de la Comunidad de Madrid, donde existen 11 áreas sanitarias
y 348 centros de salud, hay 27 farmacéuticos de AP, los cuales
realizan su labor en las gerencias de Atención Primaria únicamente.
Sin embargo, en las sesiones clínicas realizan sus actividades
de impartir docencia y van a los centros de salud, pero sólo tres
o cuatro veces al año nada más, señala Ausejo.
Por otro lado, existen reticencias entre algunos médicos a la hora
de valorar la labor de estos profesionales en los centros de salud.
En opinión de Vincenç Thomas, presidente de la Sociedad
Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), entre
contratar a un médico de familia o a un farmacéutico de
Atención Primaria, creo que es más eficiente hacerlo al
primero, puesto que también está preparado para dar consejos
sobre medicamentos y diagnósticos. Por otro lado, Thomas
sí que apoya la contratación de personal farmacéutico
en las gerencias como servicio de información del medicamento.
Por su parte, Ausejo considera que las funciones de uso racional del medicamento
son muy complejas y exigen una formación específica, por
los que estamos luchando para disponer de una especialidad.
Independientemente del debate de si la labor del farmacéutico de
AP se debe centrar en las gerencias o extenderlo a los centros de salud,
los médicos valoran positivamente aspectos como el ahorro de costes
sanitarios que aporta el trabajo de los farmacéuticos del primer
nivel asistencial. De acuerdo con Yolanda González, presidenta
de la Sociedad Madrileña de Medicina Familiar y Comunitaria (SmmFYC).
La figura del farmacéutico de AP ayuda a generar ahorro porque
permite realizar un uso racional del medicamento, lo que contribuye
a generar ahorro sanitario unas veces a corto-medio plazo (como la disminución
del uso de productos de baja utilidad terapéutica o el aumento
de prescripción de genéricos). Y otras a largo plazo: como
la disminución de eventos cardiovasculares graves por adecuado
uso de fármacos hipotensores, hipolipemiantes o antiagragentes
plaquetarios; la disminución de efectos adversos si los fármacos
se utilizan sólo cuando estén indicados, etcétera.
En este sentido, González destaca que estos ahorros son difícilmente
cuantificables en términos económicos
De acuerdo con la presidenta de la Sociedad Española de Farmacéuticos
de Atención Primaria, las diferencias de la labor de los
farmacéuticos de AP no sólo existen entre las autonomías,
sino también dentro de las áreas sanitarias de una comunidad:
hay quien se especializa más en la elaboración de guías
farmacoterapéuticas y otros que se centran más en la gestión.
Pero todos trabajamos en las mismas funciones, apostilla.
La presencia del farmacéutico como profesional del medicamento
está basada en cuatro áreas clave.
Una de ellas es la información y evaluación del medicamento.
En este sentido, la presidenta del SmmFYC destaca que el farmacéutico
facilita al médico de Atención Primaria una formación
continuada en terapéutica, generalmente independiente y crítica,
sobre los nuevos principios activos que salen al mercado, así como
sobre las nuevas indicaciones aprobadas. Esta información
la realizan con material escrito -boletines farmacoterapeúticos-
y participando en las sesiones de los equipos. De acuerdo con González,
este trabajo supone un filtro a la abundancia de información
sobre medicamentos que proporciona la industria farmacéutica.
En este sentido, los farmacéuticos de Atención Primaria
elaboran guías farmacoterapéuticas, a veces con atención
especializada, lo cual sería deseable siempre, añade.
Desde el punto de vista de esta representante de los médicos del
primer nivel asistencial de la Comunidad de Madrid, otra de las
funciones de estos profesionales sanitarios es que intervienen como motor
en la implicación de los médicos de Atención Primaria
para mejorar la calidad de su prescripción, tanto informándoles
de los puntos de mejora en la prescripción realizada como haciendo
un seguimiento de la misma.
En su opinión, una tercera función del farmacéutico
del primer nivel asistencial es la gestión de trabajo por objetivos:
aquí se han incluido indicadores de farmacia en los diversos
contratos de gestión, destaca.
Por último, resalta la importancia de la revisión de los
petitorios de medicamentos y de la valoración de inclusión
de nuevos productos. Asimismo, subraya la importancia de informar sobre
retirada de otros.
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