Atención Primaria: un modelo de asistencia en crisis

Ya ha transcurrido más de un año desde que el documento "Un modelo de atención en crisis" viera la luz, y desde entonces el análisis de la situación parece haber sufrido pocas variaciones. Dicho informe, aprobado por consenso por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC) y la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (Semergen), llama la atención sobre la necesidad de garantizar la calidad asistencial prestada por los médicos de Atención Primaria (AP), algo que pasa por la creación de nuevas plazas de médicos de Primaria, y el establecimiento de una serie de mínimos y máximos sobre tiempos de consulta, pacientes atendidos por día, y número de enfermos asignados a cada médico.
El sector de Atención Primaria observa, de momento, pocos cambios en esta materia.
Los datos hablan por sí mismos y las cifras son difíciles de ocultar. El tiempo medio de consulta que un médico del primer nivel asistencial dedica a cada paciente no supera los cinco minutos, y la frecuentación diaria de enfermos ronda de media en España los 48 por facultativo. Además, cada médico de familia tiene asignados un máximo de 2.400 pacientes, situación que se agrava ante ausencias o bajas del personal médico, que apenas es sustituido.
Estas circunstancias fueron las que, el 28 de marzo del año pasado, llevaron al sector médico de AP a la huelga para reclamar la apertura de negociaciones con la autoridad laboral para tratar de alcanzar las reivindicaciones incluidas en el documento "Un modelo de atención en crisis". En él se exige un tiempo mínimo de consulta de 10 minutos, un número máximo de 25 pacientes atendidos en consulta por día, un cupo máximo de enfermos asignados por médico de 1.200, la sustitución de todos los facultativos de baja o ausentes, y eliminar la burocracia del sistema, por considerar que absorbe el 40% del tiempo del que disponen los médicos para atender a los pacientes.

LA OMC DICE QUE UNA EXCESIVA PRESIÓN ASISTENCIAL AL MEDICO ES "CONTRARIA A LA ÉTICA"

La Comisión de Deontología, Derecho Médico y Visado de la Organización Médica Colegial (OMC) no ha sido ajena a esta polémica y en un informe sobre la cuestión, elaborado a partir de la consulta de un grupo de médicos, concluye que exigir a estos profesionales trabajar de manera habitual bajo una presión asistencial agobiante, sin poder dedicar un mínimo tiempo a cada paciente, ni permitir el desarrollo de otros aspectos de su labor profesional necesarios para mantener y mejorar la calidad asistencial es "contrario a la ética".
Por ello, la OMC considera que la petición de disponer de lo que califica un" promedio orientativo" de 10 minutos por visita, estableciendo un límite de pacientes al día, y la reducción de personas asignadas por médico "está amparada por la deontología médica".

En su informe advierte que en amplios sectores de la AP española se produce una "objetiva" masificación asistencial, y que esto representa un problema que acaba afectando a la calidad técnica, humana y ética de la asistencia sanitaria, a la eficiencia del sistema público de salud, así como a los propios médicos implicados, "en los que se genera una situación grave de desaliento que debe ser atendida para evitar que se cronifique". También analiza otras consecuencias directas de esta falta de tiempo, entre las que cita el incremento de la prescripción, o de las pruebas complementarias o la gestión de la incapacidad temporal.

Nuevos médicos
Para lograr estos objetivos se cree necesaria la contratación de alrededor de 2.000 nuevos médicos de familia, argumentando que con ello se conseguiría mejorar también el trato personal y la comunicación con el enfermo, ofrecerle un servicio "más personal y continuado", así como una mejor formación para el facultativo.
Los médicos de primaria son los primeros en reconocer que el escaso tiempo que pueden dedicar a cada uno de sus pacientes, la falta de medios de los que disponen y el exceso de tareas burocráticas que han de realizar les impiden desarrollar al cien por cien las competencias para las que están preparados.
Además, dificultan el trabajo en equipo, las labores de prevención y promoción de la salud, la docencia y la investigación y la necesaria coordinación con la Atención Especializada.
Por ello, hablan de frustración, desmotivación, insatisfacción del paciente, o del síndrome de "burn out", y no en vano, según una encuesta de la CESM, el 61,98 % de los facultativos cree que incluso los 10 minutos de media por consulta que se reclaman son insuficientes.
Pero parece que poco, por no decir nada, han cambiado las cosas en este año, o eso al menos cree el presidente del Sector de Primaria de esta confederación, José Manuel Martín Gutiérrez, quien lamenta la falta de respuesta por parte de la Administración central y las autonómicas a las reivindicaciones plasmadas en el documento de consenso sobre la AP, a pesar de que tuvo una buena acogida entre los responsables de gestionar la sanidad. Martín Gutiérrez hace hincapié en que sólo con una importante inversión económica se puede garantizar el establecimiento de los 10 minutos por consulta médica, un número máximo de tarjetas sanitarias por facultativo y la contratación de médicos que ambas medidas requieren. "Todo lo que no sea esto son cantos al sol", afirma.
Estatuto Marco
Para el presidente del sector de Primaria de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos no se han levantado voces contrarias al documento pero tampoco se adoptan medidas para desarrollarlo, con el resultado de que no se está dando una asistencia sanitaria de calidad, según los criterios establecidos por las sociedades científicas, y de que la AP es "muy susceptible" de ser mejorada.
El médico no le puede dedicar mucho tiempo al paciente y tampoco a su propia formación, por lo que Martín Gutiérrez expresa su confianza en que del Estatuto Marco Básico de la profesión sanitaria se puedan derivar cambios relativos a jornadas, sustituciones, etc. "El médico ha de estar a la cabeza del sistema, ejerciendo su responsabilidad para que estos problemas se puedan acabar", agrega.
También desde la SemFYC se hace alusión a la necesidad de mejorar la calidad de la AP, algo que, según el vicepresidente de esta sociedad, Juan de Dios Alcántara, pasa fundamentalmente por incrementar los recursos materiales y humanos. Alcántara es algo más optimista y cree que en el último año "algo ha empezado a hacerse". Así, afirma que en algunas comunidades autónomas se trabaja intentando ampliar las plantillas para que haya un médico de familia por cada 1.500 tarjetas sanitarias individuales, aunque insiste en que dicha media puede dar lugar a errores. "Lo que hay que conseguir es que no haya ningún médico de familia con más de 1.500 tarjetas", asevera.
La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria coincide con la Administración en la conveniencia de aumentar la cartera de servicios, pero incide en que ha de hacerse garantizando la calidad y la eficiencia. "Si no queremos que la calidad vaya en detrimento hay que aumentar los recursos. La Atención Primaria es una buena inversión para cualquier Administración porque es capaz de resolver el 95 por ciento de los procesos a menor coste", afirma Juan de Dios Alcántara, recordando que la demanda aumenta sin que el médico pueda disponer de más tiempo para cada paciente.

Buenas palabras
El análisis crítico a esta situación se realiza también desde otros sectores sanitarios, como la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp), cuyo presidente, Marciano Sánchez Baylle, señala que la Administración en este último año ha tenido "buenas palabras pero pocos hechos".
En su opinión, no sólo no se ha conseguido avanzar en las demandas de los médicos de Atención Primaria, sino que incluso se han producido ciertos retrocesos. Además, se muestra convencido de que esta situación no va a mejorar con la asunción de competencias por parte de las comunidades autónomas que hasta ahora dependían del Insalud, al haberse producido las transferencias sin el suficiente incremento de recursos. "Lo que hará difícil -matiza- poder introducir muchos cambios".
Desde la Fadsp se insiste en que el sector de Primaria en España está en una situación "bastante mala" respecto a otros países de la Unión Europea, lo que favorece un efecto dominó que se traduce en una mayor derivación a la Atención Especializada, un incremento de las prescripciones y las pruebas diagnósticas, así como en una creciente insatisfacción tanto del profesional como del usuario del Sistema Nacional de Salud.
Para Sánchez Baylle, la solución al constante incremento de la presión asistencial en Primaria pasa en primer lugar por la suficiente dotación de personal médico y de enfermería. Y concluye con una frase ya conocida: "Lo demás -dice- son cantos al sol".

 

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